Todo lo que necesitas saber sobre el Botox

Esta sustancia se utiliza principalmente en el mundo de la estética para rejuvenecer. Sin embargo, también tiene uso para tratar diversas enfermedades. Se descubrió en la década de los 70, cuando el oftalmólogo americano Alan Scott buscaba alguna solución para sus pacientes bizcos. No obstante, aunque se utilice como tratamiento para algunos problemas de salud, también puede provocar algunos efectos secundarios.
Estos son los numerosos músculos faciales.
Fuente: Pinterest: Andrés Sánchez

El botox es una medicina que contiene toxina botulínica tipo A, la cual es una sustancia empleada para el rejuvenecer el rostro principalmente. Esta toxina, obtenida de la bacteria Clostridium Botulinum, provoca una intoxicación alimenticia que puede poner en riesgo tu vida llamada botulismo.

Dicha bacteria puede localizarse tanto en la tierra como en el agua, encontrándose habitualmente inactiva durante años, pero bajo ciertas condiciones se activa y crea la toxina ya nombrada anteriormente. Se consigue de forma biosintética y se suministra en los músculos donde se ocasionan las arrugas o líneas de expresión muy marcadas, relajándolos y conservando la expresión natural del paciente.

Cuando este tipo de la bacteria Clostridium Botulinum se introduce dentro de una solución nutriente, se reproduce durante varios días hasta que acaba con todo el alimento y muere. Utilizando un complejo procedimiento técnico, la toxina botulínica se  recluye, congela y embala en pequeños envases.

Durante este proceso, la capacidad de la toxina botulínica tiene que estar vigilada continuamente. Se hace para garantizar los niveles de calidad necesarios para que sea un medicamento seguro y eficaz. De igual manera, como es un artículo delicado, también necesita ciertas condiciones de transporte.

A mitad de los años 70, el oftalmólogo americano Alan Scott, buscaba algún elemento para relajar ciertos músculos oculares con el objetivo de sanar a pacientes bizcos. Finalmente, triunfó con el descubrimiento de la toxina botulínica. De este modo, dicha toxina se utilizó como medicación para los músculos contraídos del párpado. Asimismo, incluso desde que el Blefarospasmo se valoró como una disfunción neurológica, esta toxina se comenzó a utilizar exitosamente en numerosos desórdenes de movimiento.

Más tarde, Allergan, inc., empresa del Dr. Alan Scott, consiguió la aprobación por parte del organismo estadounidense para el control de alimentos y medicamentos (FDA), para la comercialización y distribución de la toxina, la cual pasaría a llamarse botox. A partir de este momento, el botox comienza a usarse en Estados Unidos. En la década de los 90 llega a Europa, y de ahí, se exparció mundialmente hasta hoy. De hecho, está presente en más de 75 países, y se está utilizando para más de 20 indicaciones diferentes.

Los médicos desempeñan el botox en pequeñas dosis para atender problemas de salud, entre los cuales se pueden considerar:

Eliminación temporal de las arrugas faciales.

Sudoración severa de las axilas.

Distonía cervical, trastorno neurológico que origina contracciones musculares.

Blefarospasmo, es decir, parpadeo involuntario.

Estrabismo (ojos desviados).

Migraña crónica.

Vejiga hiperactiva.

Aquí se pueden apreciar los distintos lugares donde se suele inyectar el botox.
Fuente: Pinterest: scipioni.com.br
¿Cómo se aplica?

Antes de la inyección, el polvo de la toxina botulínica se disuelve y diluye en una solución salina. Después de esta elaboración, debería aplicarse antes de trascurran cuatro horas. Esta se inyecta dentro del músculo afectado, utilizando una jeringa desechable con una aguja fina. Si más de un músculo se encuentra  involucrado, entonces se tendrían que suministrar varias inyecciones.

El botox debe ser inyectado en los músculos sobreactivos. De este modo suelen considerarse entre una y tres inyecciones por músculo. Igualmente, las jeringas son bastante pequeñas, por lo que difícilmente puede provocar dolor. Sin embargo, esto depende de la propia tolerancia de cada paciente.

Por lo general el resultado empieza a hacer acto de presencia a partir del tercer día, o entre el quinto y el décimo día. El máximo efecto se alcanza entre los diez días y las tres semanas, según cada caso. Además, habitualmente se disipan los efectos entre dos y cuatro meses, después de una aminoración paulatina durante varias semanas. Al cabo de seis meses, el efecto de las inyecciones anteriormente suministradas habrá acabado completamente.

Sin embargo, para ponerse inyecciones de toxina botulínica, debes estar saludable y tener al menos 18 años de edad. No obstante, Algunas personas con patologías previas no deben inyectarse de la toxina botulínica, como por ejemplo, quienes:

-Posean enfermedades neuromusculares.

-Se encuentren embarazadas o amamantando.

-Presenten flaqueza en ciertos músculos faciales.

-Cuenten con ptosis (párpados caídos), la piel facial con bastante grosor o facciones asimétricas.

-Dispongan de problemas de piel cerca del área de la inyección.

Aquí se observa hacia dónde se estiran los músculos faciales. Fuente: Pinterest: Christa Aramass
¿Qué consecuencias puede acarrear?

Sin embargo, este tratamiento también puede fracasar, concretamente puede ser de dos formas: siendo completamente ineficaz o perdiendo efectividad con las sucesivas sesiones. Este fracaso puede deberse a varios motivos. Algunos pacientes pueden desarrollar anticuerpos que contrarrestan el efecto de la toxina o algún tratamiento puede ser ineficiente debido a dosis insuficientes o incorrecta colocación de la misma en los músculos.

Como cualquier otro medicamento, el botox o toxina botulínica  puede presentar efectos secundarios. Esto depende del lugar en el que se administra. El primero de ellos puede ser una reacción alérgica que puede originar los siguientes síntomas: inflamación de cara y garganta, dificultad para respirar, urticaria y sibilancias.

Otros efectos secundarios suelen aparecer en los primeros días posteriores a su aplicación. Normalmente son temporales. En ocasiones, pueden prologarse durante meses.

Sin embargo, en el prospecto de esta medicación aparece una lista de efectos adversos que han presentado pacientes alguna vez:

Inflamación de capas profundas de la piel.

Urticaria.

Daño nervioso (plexopatía braquial).

Problemas al hablar.

Caída de los músculos de un lado de la cara.

Enfermedad crónica que afecta a los músculos (miastenia gravis).

Dificultad para mover el brazo y el hombro.

Adormecimiento.

Convulsiones y desmayo.

Aumento de la presión ocular.

Estrabismo.

Visión borrosa.

Dificultad para ver claramente.

Disminución de la audición.

Ruidos en el oído.

Sensación de mareo o vértigo.

Problemas de corazón incluido ataque cardiaco.

Neumonía por aspiración.

Problemas al respirar.

Dolor abdominal.

Diarrea.

Por lo que si deseas recibir inyecciones de botox, es de suma importancia que informes a tu médico sobre tu historial médico y sobre cualquier medicamento recetado, vitamina y suplemento que estés tomando.



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