Injusticia y desorden

Hace no mucho, reflexionaba sobre una frase de Goethe que se convirtió tiempo atrás en un tópico popular. La frase, en su traducción literal, reza así: “prefiero cometer una injusticia antes que soportar el desorden”. El tópico, fue construido a través de una reformulación de esta frase en la forma: “prefiero la injusticia al desorden”. Esta afirmación es un interesante punto de partida para reflexionar acerca de los sucesos desencadenados por la condena de Pablo Hasél.

Johann Wolfgang von Goethe. (1749-1832).

Los hechos en los que nos movemos son ya conocidos. Esta última semana, distintas ciudades de España han vivido concentraciones, pacíficas y violentas, debido a la sentencia condenatoria al rapero Pablo Hasél por un delito de enaltecimiento del terrorismo. Este hecho, como ya es costumbre, ha dividido a la sociedad española en dos bandos que se enfrentan desde posiciones diametralmente opuestas.

La realidad acontecida tiene varios puntos merecedores de análisis. ¿Por qué la frase de Goethe? La respuesta en las calles, visibilizada e incluso defendida, ha sido aquella a la que Goethe se refería: desorden. El desorden como respuesta a una injusticia. ¿Es el desorden, entendido como violencia, una respuesta coherente a la injusticia? Sobre ello nos reflexiona Goethe.

Mossos d´Esquadra y manifestantes se enfrentan en el quinto día de protestas. Fuente: EFE.

La violencia es en sí misma injusta, no solo es, de ella nace injusticia. Injusticia que no existía hasta que la violencia la hizo aparecer. Josep Pla, en su Diccionario Pla de literatura, dedica unas palabras a la frase de Goethe. Para Pla, la violencia amenaza con extenderse fatalmente a una gran masa de personas inocentes, mientras que la injusticia es limitada, puntual. Este es el sentido de la frase de Goethe.

La violencia nunca ha sido, ni será, la mejor solución para una injusticia. Hay personas que argumentan que algunos logros se han conseguido gracias a la utilización de violencias de distinto tipo. Se olvidan de que nuestra sociedad no debe aspirar a avanzar a toda costa, debe aspirar a avanzar a través del mejor camino para todos; a través del camino más justo, de valores aceptados y reconocidos por todos. Preferir la injusticia al desorden, como Goethe, significa sufrir y luchar con medios justos y no entregarnos a la violencia solo porque creemos que el fin la justifica.

Manifestación en Madrid pidiendo la libertad de Pablo Hasél. Fuente: elPaís, Olmo Calvo.

El segundo punto merecedor de análisis es el de las valoraciones políticas. Los españoles ya deben estar acostumbrados a que, cuando un suceso sacude la opinión pública de este país, los partidos se lanzan a por la carne, aún fresca, para aprovechar al máximo lo acontecido. Esta vez no ha sido menos. En estas circunstancias, la España de los dos bandos vuelve a definirse. Quizás no es adecuado escribir volver, quizás la definición es permanente.

Los partidos, y en general la gente, ve imposible tomar una postura propia, una postura crítica. O estás de acuerdo con que Hasél entre en la cárcel y además condenas la violencia, o estás en contra de que entre en la cárcel y además no condenas la violencia (al menos explícitamente, en público). La posición que toma Podemos es digna de reflexión.

Podemos es gobierno, es poder ejecutivo, sea de coalición o no, es cabeza de un estado. La posición que Podemos adopta como cabeza de un estado es delirante. Hay una reflexión de Platón en su diálogo Gorgias que perfila esto con una exactitud que sorprende. Platón, en boca de Sócrates, critica a aquellos gobernantes que dicen preocuparse por los temas de la ciudad, como dirigirla adecuadamente, pero cuando llega la ocasión, la acusan de perversidades, culpabilizan a los demás de cuestiones que dependen de ellos.

Podemos lleva años cuestionando las actuaciones policiales en el control de concentraciones de personas y la falta de libertad de expresión en este país. Es legítimo que lo hagan, por supuesto, pero llegan al gobierno y las iniciativas brillan por su ausencia. No elaboran un plan para cambiar lo que critican, no presentan propuestas, no sacan a la luz este tipo de problemáticas; hasta que llega el momento en el que un suceso se puede politizar. Cuando esto ocurre, aprovechan el momento para criticar lo que llevan meses o años obviando. Es en ese momento culmen cuando merece la pena brillar. Posteriormente, el momento mediático termina, la polémica se aleja, olvidando el tema actual.

La policía depende del poder ejecutivo, del Ministerio del Interior, de su gobierno. Y, por otra parte, los Mossos dependen del gobierno catalán, otro gobierno que toma la posición delirante de Podemos. Gobernantes que no asumen responsabilidades, que se dedican a hacer propaganda más que política, o quizás es que la política actual es en esencia propaganda. Los demás partidos presentes, estos son, el PP, Ciudadanos o Vox, poco o nada les separa de lo criticado a Podemos.

Estos días puede que haya ocurrido una injusticia, quizás Hasél no debiera ingresar en prisión, no es lo que se comenta aquí. Pero la violencia no puede ser una respuesta vanagloriada en nuestra sociedad. A veces es difícil evitar la violencia, al fin y al cabo, no son muchos los que participan de los altercados. Pero jamás debemos alabar estos actos, ni mucho menos endiosarlos. No deben ser motivo de orgullo. Goethe no quería decirnos que debemos soportar las injusticias, quería decir que no todo vale para combatirlas.



Categorías:Política

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