Aquello que no conocías y deberías saber si te gustó The big Lebowski

“En el oeste vivía un tipo del que quiero hablaros, un tipo llamado Jeff Lebowski. Al menos, ese nombre le pusieron sus padres, pero él lo usaba poco, se hacía llamar “The Dude”

¿Os suenan estas líneas, verdad? Así, un 24 de abril de hace 23 años los hermanos Coen presentaban al mundo su nueva película, contando en su elenco con nombres como Jeff Bridges, John Goodman, Juliane Moore, Steve Buscemi y Philip Seymour Hoffman.

Una completa comedia negra muy divertida que focaliza la atención en “The dude”, un personaje un tanto particular que pasa sus días jugando a los bolos hasta que, un día, su vida cambia por completo al ser confundido con un millonario también llamado Jeff Lebowski.

Selfie “detrás de las cámaras”. Jeff Bridges (derecha) y Sam Elliot (izquierda) caracterizados como sus personajes momentos previos de grabar la última escena de la película. Fuente: The Ringer

Este ya clásico de los Coen hoy en día no es solo recordado por la increíble interpretación de todos los actores, por las disparatadas tramas que te terminan sacando una sonrisa o por la manera de transmitir tanta simpatía en 117 minutos. Esta película tiene mucho más en su trasfondo por lo que es recordada; por supuesto, todo bastante acorde a la estética general de la película y siguiendo esa línea de la absurdez y el disparate; como por ejemplo, el hecho de haber dado origen a una nueva religión, el Dudeismo.

Como su propio nombre indica, el Dudeismo, es una religión que se basa en el estilo de vida de “The dude”. Se funda en 2005, tan solo 5 años después, en 2010, esta religión registró más de 70000 fieles. Quienes todos los 6 de marzo celebran y rinden homenaje a The dude“.

Representación divinizada de “The Dude“. Fuente: La tercera

Básicamente los adeptos a esta religión se dedican a jugar a los bolos, fumar “canutos” y vestir de la misma forma que este particular personaje.

Así contado puede tener forma de secta, pero nada más lejos de la realidad, el propio fundador de la religión, autoproclamado “Duley Lama”, en el decálogo de la religión detalla, “predicamos no predicar y practicar (rezar) lo menos posible”. Los que se unen a esta religión lo hacen de forma voluntaria en la búsqueda del equilibrio y la pureza del espíritu buscando la felicidad en las pequeñas cosas de la vida.

Esta nueva religión que nace a partir de la película no es el único componente religioso relacionado con la obra de los hermanos Coen. La película también tiene diálogos basados en pasajes bíblicos.

Cabe destacar la muletilla del personaje principal “The dude abides” (The dude permanece), basada en un libro del antiguo testamento que reflexiona sobre la fugacidad de los placeres y se pregunta cómo afrontar la vida. Estos son aspectos bastante acordes con la personalidad del propio personaje, un personaje tan pintoresco, peculiar y extraño que costaría hacerse a la idea de que existiese de verdad, pero realmente existe.

The Dude está basado en un productor con quien trabajaron los hermanos Coen en su primera película, Jeff Dowd. El productor también se hacía llamar “The Dude”, fue activista pacifista en su juventud, al igual que cuenta Lebowski en la película y su mayor afición es la de jugar a los bolos.

Pero no solo el protagonista está basado en un personaje principal, Maude Lebowski, el personaje interpretado por Julianne Moore, está basado también en un personaje real, concretamente en Carolee Schneemann, una artista conocida por sus obras de alto contenido sexual. 

Pero los Coen no solo se inspiraron en personas reales para sus personajes; los hermanos se inspiraron para ciertas tramas en las vivencias y anécdotas que le contaba Peter Exline, un guionista asistente de la película, de las que sacaron casualmente uno de los pasajes más disparatados de la película, y sí, a este guionista le robaron el coche encontrando en él tras su aparición la tarea de uno de sus alumnos cuando daba clase en la universidad.

Quizá una de las claves del éxito de esta película resida en todo lo que ha bebido de la realidad, convirtiéndose en un producto que sigue cosechando éxitos casi 25 años después de su estreno. Y no hablamos de salas o plataformas en las que en ocasiones podemos revisionar la película; hablo del espíritu que transmite  y de todo en lo que ha derivado, desde la existencia de una tienda de “merchandising” de artículos de la película en New York a la creación de un festival, Lebowski Fest, al que las personas acuden disfrazadas de sus personajes a jugar a los bolos. 

Estos aspectos son los que nos dicen que The Big Lebowski es mucho más que una película y que, por supuesto, “The Dude”, es mucho más que un personaje; ambos son una forma de ver y entender la vida con otros ojos, una forma de vida en lo único que necesitas para ser tú es “una alfombra que llene el salón

Valoración de la película

Puntuación: 4 de 5.

Vale, es una película que focaliza la atención en unos personajes completamente cómicos llegando al extremo incluso de la idiotez, pero sus disparates están contados de una forma muy inteligente, haciendo así que su visionado sea una verdadera experiencia.

Sonrisa garantizada.



Categorías:Cine

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