21 de marzo de 1963: la Prisión de Alcatraz echa el cierre

La Prisión Federal de Alcatraz, ubicada en la Isla de Alcatraz (frente a la costa de San Francisco, California, EE.UU.), cerraba sus puertas el 21 de marzo de 1963. Tras veintinueve años de ejercicio, varias fugas, humedades, gastos excesivos y la contaminación en la bahía hicieron insostenible su mantenimiento

El edificio principal de la prisión fue construido entre 1910 y 1912. Aquellos años funcionó como prisión militar del Ejército de Estados Unidos. No fue hasta agosto de 1934 cuando se convirtió en una prisión de la Oficina Federal de Prisiones. Sus celdas acogieron desde aquel momento a los criminales más peligrosos de la nación. Aunque no eran los únicos que allí residían allí. También vivían civiles: los empleados y sus familias —con niños incluidos.

Los operadores de esta no dudaban de que las fuertes corrientes y las frías aguas de la bahía de San Francisco imposibilitarían fugas, por lo que consideraban a Alcatraz la prisión más fuerte de América. Sin embargo, una vigilancia armada, grandes barreras arquitectónicas, un potente faro, una posible hipotermia y devoradores tiburones, no fueron suficientes para frenar alguna que otra fuga que trataremos más tarde.

La Roca —sobrenombre con el que se conoce a la famosa Isla de Alcatraz— se encontraba totalmente rodeada por las aguas del Océano Pacífico. Las corrientes marinas no tienen freno y esto, con el tiempo, acabaría provocando daños en las infraestructuras de la prisión allí situada. El salitre y la humedad dejaban las paredes carcomidas. Tanto, que se podían agujerear con una simple cuchara. El más mínimo temblor de tierra derrumbaría aquellas salas. El desgaste también se dio en el sistema eléctrico, que amenazaba con cortocircuitos de un momento a otro. Consecuentemente, el cierre vino dado mayoritariamente por el elevado coste que suponían las reformas. El gobierno optó por no invertir los millones de dólares que costarían las reparaciones.

No obstante, el daño entre Alcatraz y el océano era mutuo. Los vertidos de las aguas residuales de la prisión ocasionaron un brutal impacto ambiental para la bahía de San Francisco. Más de 300 moradores, entre reos y vigilantes, contaminaban a diario las aguas.

Las malas condiciones de sus instalaciones no fueron lo único que llevó al cierre de la prisión. El verano de 1962 lo ya anunciaba: la noche del 11 de junio se ejecutaría la fuga más famosa de Alcatraz siendo Frank Lee Morris y los hermanos John y Clarence Anglin la protagonistas de esta hazaña.

El plan de fuga
A la izquierda, Frank Lee Morris. En el centro, Clarence Anglin. A su derecha, su hermano, John Anglin. Fuente: El Mundo.

Semanas antes del 11 de junio de 1963, estos tres reclusos descubrieron que la puerta trasera de sus celdas llevaba a un pasillo abandonado que nunca fue transitado. Investigando en sus horas libres, dieron con que aquel corredor daba a un conducto de ventilación. Pero el problema llegó al encontrarse con que debían cruzar dos kilómetros hasta pisar tierra firme luchando con la bravura del mar.

El tubo de ventilación utilizado para la fuga de la Prisión de Alcatraz. Fuente: Momentos del Pasado.

Tras soldar varias monedas a cuchara, consiguieron excavar el hormigón de sus celdas, dañado por la humedad y el desgaste. De ese modo, lograron hacer un orificio que les sacaría de aquel pasadizo abandonado. El conducto de ventilación les llevaba a una zona sin vigilancia en el exterior. Después de cada jornada de trabajo en el plan de escape, simulaban paredes con papel maché, que tapaba los agujeros para no levantar sospechas. Con ese mismo papel, elaboraron una especie de muñecos que imitarían sus cuerpos bajo las sábanas de los colchones de la celda. Así, los guardias pensarían que dormían.

Se llevaron meses robando a los agentes un centenar de impermeables con los que construirían una especie de balsa para lanzarse al mar.

Lo consiguieron. Escaparon de la prisión y se les perdió la pista. La leyenda cuenta que murieron en el agua, pero la Inteligencia Artificial (IA) aseguró el pasado año que podrían haber llegado vivos a Brasil. Tras simulaciones de la fuga, pruebas de ADN a unos huesos encontrados en la orilla que no coincidían con los fugados y gracias a la inteligencia artificial, los investigadores lo confirmaban: los fugitivos seguían con vida.

Reconstrucción de la fuga de Alcatraz de Frank Lee Morris y los hermanos John y Clarence Anglin. Fuente: YouTube (DMAX España).

Los hechos tuvieron tal repercusión que llegó a rodarse una película en la misma prisión en 1973: La Fuga de Alcatraz, dirigida por Donald Siegel y protagonizada por Clint Eastwood.

Este último acontecimiento, junto con las pésimas condiciones de las instalaciones, llevaría a la prisión federal de máxima seguridad más importante del mundo al cierre el 21 de marzo de 1963. Desde aquella exitosa fuga, la prisión de Alcatraz comenzó a perder prestigio. Ya no era tan segura como parecía. En 1999, el nadador español David Meca, completaba la travesía entre el antiguo presidio de Alcatraz y la ciudad de San Francisco nadando con grilletes en las piernas y sin neopreno. Esto dejaba en evidencia que no era tan exageradamente difícil escapar de aquel lugar.

¿Qué pasó después del cierre?

Cinco días después del cierre, Robert Graven, un empresario adinerado de Los Ángeles, pretendió comprar la prisión, pero el procurador general de los Estados Unidos rechazó la propuesta.

La isla y sus edificios cayeron en el olvido. En 1969, los alcatraces, los anteriores ocupantes que dieron nombre al peñasco, volvieron. El grupo de indios nativos americanos volvieron a ocupar la isla escudándose en el Tratado de Fort Laramie, firmado por el Gobierno y la tribu sioux en 1868, que devolvía a sus originarios propietarios todas las tierras abandonadas. Permanecieron allí durante un año y medio.

Alcatraz es ocupada por los indígenas americanos en 1969. Fuente: Documentalium.

Desde 1972, Alcatraz forma parte de la red de parques nacionales. Este año se cumplen exactamente 58 años de su cierre. Se ha convertido en un lugar turístico que visita todo aquel que viaja a San Francisco. El que fue un lugar temerario del que todos deseaban partir es ahora un espacio ansiado por los visitantes más curiosos.



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